4).------------ NUEVA EDUCACION Y NUEVA EUSKAL HERRIA.
En todas y cada una de estas crisis, nos enfrentamos a poderes decididos a imponer con cualquier medio un sistema educativo adecuado a las necesidades del sistema dominante. Ninguna estrategia educativa nace y se impone sin el apoyo decisivo de los poderes existentes. Desde la perspectiva de una nación oprimida, las alternativas y soluciones a la crisis del orden educativo brevemente expuesta en el cptº 3º, son diferentes a las de una nación no oprimida, y, desde luego, muy diferente a las de una nación opresora. Vivimos en un período de adaptación de la máquina educativa a esos intereses, y precisamente nosotr@s, independentistas y socialistas, debemos utilizar estos momentos para avanzar en nuestras posiciones porque las conquistas liberadoras en lo educativo son parte esencial en la liberación total de Euskal Herria. De hecho no partimos de la nada. Tenemos experiencia propia que debemos reactualizar y que parte, en líneas generales, de cuatro bloques de prácticas anteriores.
4-1).---------- EXPERIENCIAS Y LECCIONES VALIDAS.
Una, nuestro pueblo se ha dotado de recursos educativos propios a lo largo de su historia sin tener que recurrir a las "ayudas" de Estados extranjeros. Aunque el pasado no garantiza el presente y menos el futuro, su conocimiento sí da confianza y aporta lecciones. Otra, ya en época más reciente, las prácticas educativas vascas desde la agudización de la crisis del Antiguo Régimen han demostrado el choque permanente entre quienes optaban por la defensa y propagación de la identidad lingüístico-cultural y quienes imponían sistemas pedagógicos extranjeros y opresores. Además, nuestro pueblo trabajador y en especial su clase obrera también desarrollo instrumentos propios de autoformación y educación básica, alternativa y hasta revolucionaria, en la misma línea que otras prácticas anarquistas, socialistas, marxistas, etc, europeas y mundiales. Por último, desde comienzos de los sesenta del siglo XX, se desarrolló empíricamente al principio pero luego con gran enriquecimiento teórico, una pedagogía muy válida en algo tan esencial como la recuperación del euskara y a otro nivel más general de la cultura y folklore vasco. Algo más tarde, también surgieron concepciones pedagógicas alternativas incluso dentro del aparato educativo de la dictadura franquista.
Es obvio que dentro de cada una de estas cuatro grandes experiencias históricas hay diversidad de niveles, limitaciones, contradicciones, defensas de ideas e intereses injustos y opresivos, etc. Aún y todo así podemos extraer algunas lecciones básicas integrables en un modelo pedagógico válido para nuestras necesidades.
La primera hace referencia a la estrecha relación entre la vida colectiva y la vida de quienes aprenden, de modo que no existía una brecha vivencial insalvable entre ambos polos. Durante los siglos de resistencia a las invasiones y ocupaciones del primer milenio y posteriormente coexistiendo durante varios siglos con la creciente marea arrasadora de la educación cristiana y oficial; durante la crisis del Antiguo Régimen y especialmente durante las décadas de las guerras carlistas; durante los decenios de autoformación obrera y popular, y durante la lucha antifranquista, a lo largo de esta prolongada experiencia, las distancias entre la vida colectiva y la de los educandos ha sido menor que la que se establece en las diversas fases y adaptaciones del orden pedagógico dominante en occidente.
La segunda lección hace referencia al papel de la mujer y de todo el complejo vivencial que eso moviliza en las prácticas educativas autóctonas. No negamos la dominación patriarcal, simplemente sostenemos que por especiales características de nuestra historia, las mujeres han jugado un papel apreciable en las prácticas educativas alternativas al orden dominante. Consiguientemente aunque en menor escala, la familia también ha participado más activamente, y por último, aunque ya más recientemente, la práctica educativa alternativa ha estado más abierta a la superación de las diferencias de género integrando a alumn@s y alumnos en las mismas clases. Lo más significativo y válido de estas lecciones radica en su actualidad, en que son muy recientes. Ha sido la recuperación del euskara desde comienzos de los sesenta del siglo XX la que más ha hecho en el desarrollo de estas experiencias.
A lo largo de esas experiencias, el desarrollo teórico ha sido más bien pobre, excepto en los últimos años en lo relacionado con la recuperación del euskara y en menor medida en las críticas a la versión franquista del orden educativo socrático-cristiano. Es decir, aunque por razones muy fáciles de entender, ha dominado el empirismo, también es necesario recordar que una de las características de la pedagogía de las ikastolas era la consciente participación de la familia, de madres y padres en los problemas. En realidad, es otra costumbre de las izquierdas. Es curioso. Nadie mejor que la izquierda para denunciar la cárcel familiar, fábrica de sumisión e infelicidad. ¿Entonces? También la izquierda ha sostenido siempre que el educador ha de ser a la vez educado, que hay que romper las jerarquías, que se trata de un proceso en espiral, de interacción permanente, de nuevas exploraciones y responsabilidades. La pedagogía abertzale ha de recuperar esas prácticas y ha de introducir la nueva educación en la vida personal y ha de introducir en la nueva educación la creatividad del exterior.
Recordemos que ya en los sesenta y setenta la práctica pedagógica en las ikastolas insistía en la necesidad de valores unitarios, en la conveniencia de que la subjetividad interviniera activamente en el aprendizaje del conocimiento objetivo. No podía ser de otro modo, y no sólo por las condiciones de la dictadura, sino porque la experiencia también demostraba que era el único método. Ahora, cuando el monstruo autoritario ha terminado de quitarse las caretas y dice abiertamente que busca la "reespañolización" de Hegalde y en Iparralde se endurece el centralismo parisino; ahora, cuando los avances abertzales y democráticos sintentizados alrededor de Lizarra-Garazi confirman otra vez la importancia de la iniciativa concienciadora, de la educación libre y solidaria destinada a que la gente, el pueblo, piense y actúe sin temores, angustias ni miedos a la libertad y a lo nuevo, precisamente ahora reaparece la urgencia de luchar por otra educación en la que el cuerpo, el calor afectivo, la superación de las hipócritas represiones morales, la liberación sexual y la lucha contra las cadenas irracionales, estos objetivos sean medios y fines pedagógicos elementales.
La pedagogía abartzale ha de partir de su poder autoorganizado y popular para desarrollar las medidas básicas que permitan una síntesis creativa entre su rica experiencia y las necesidades e innovaciones. No hay otra alternativa. Sin embargo la crisis que azota al orden educativo también azota, desde otra perspectiva, a la práctica alternativa de la izquierda abertzale y en general del pensamiento progresista en esta cuestión. De un lado, se nos presentan tres claras prioridades que surgen de la urgencia por responder a tres problemas cruciales para nuestro futuro como pueblo. De otro lado, existen dos requisitos imprescindibles a tener en cuenta para poder desarrollar una pedagogía alternativa y, por último, se reafirma con más brío si cabe una vieja tesis revolucionaria, una exigencia ético-política global que debe guiar toda práctica educativa.
4-2).---------- EUSKARA, TECNOLOGIA Y TRABAJO: TRES PRIORIDADES.
Hablamos de tres prioridades interrelacionadas. No hablamos de tres prioridades incomunicadas absolutamente. Esta es una de las características elementales de la nueva estrategia pedagógica: que debe integrar en un proyecto coherente diversas problemáticas que el orden educativo dominante, viejo, considera ajenas a él, exteriores e incomunicadas. Por ejemplo, la recuperación del euskara no depende sólo de su enseñanza escolar y universitaria, aunque éstos son dos niveles imprescindibles pero insuficientes en sí mismos. Ellos sólos, sin otros soportes, únicamente conseguirán que sea la segunda o tercera lengua, siempre residual y siempre al borde de su desaparición en una o dos generaciones. Evitar este riesgo real depende también de su introducción en el proceso productivo, en las relaciones laborales y socioeconómicas. Lo cual nos lleva a la vez a su introducción en el proceso de tecnologización de nuestra sociedad en general, en todos sus aspectos. Es decir, el nuevo orden educativo debe integran esencialmente el euskara, el trabajo y la tecnología. Partiendo de este principio básico, podemos analizar ahora cada uno de los niveles citados.
La recuperación extensiva e intensiva del euskara requiere, además, de una base teórico-política muy clara, cual es la de la estrecha fusión entre planes de reuskaldunización, recursos político-culturales adecuados y unidad territorial. Es decir, a no ser que se quiera que nuestra lengua sobreviva como lengua secundaria en Vascongadas, terciaria en Nafarroa y desaparezca en Iparralde, para evitar ese futuro inexorable, es imprescindible establecer un proyecto en el que la unificación territorial vasca avance con su ritmo propio pero con las conexiones internas necesarias al fortalecimiento lingüístico. Los recursos político-culturales y mediáticos institucionales o no que se vayan conquistando intervienen aquí decisivamente aunque, por las diferencias de ritmo entre los tres trozos de Euskal Herria y por el contenido progresista de la estrategia educativa global, siempre con una estrecha conexión con los movimientos populares y sociales euskaltzales.
La introducción acelerada y masiva de las nuevas tecnologías informáticas, en especial de las que permiten la interacción entre la teleeducación y la educación colectiva, es básica en el acercamiento e interconexión de los diversos centros privados o públicos. Esta es una de las grandes asignaturas pendientes y de la que depende una buena parte de nuestro futuro. Los avances informáticos abren posibilidades pedagógicas insospechadas siempre que estén integrados en una práctica estratégica emancipadora. Precisamente, el troceamiento impuesto a Euskal Herria, y que tiene terribles efectos en lo educativo, puede ser superado mediante la informática si se elaboran planes de integración en red de los centros educativos que lo quieran. Hay que estudiar las experiencias que se están obteniendo en otros lugares y desarrollar nuestros propios criterios pero siempre con una idea clara: la informática nos permite superar hoy en buena medida, aunque con sus limitaciones, las barreras impuestas por el troceamiento oficial de nuestro País.
Pero el tema de las nuevas tecnologías no se agota aquí, aun siendo esto tan importante. El sistema educativo actual está incapacitado por sus propias limitaciones para pegar un salto cualitativo en el uso tecnológico. Eso se reserva casi en monopolio para los selectos centros privados. Sin embargo, las nuevas tecnologías son básicas para la recuperación del euskara y el enriquecimiento de nuestra cultura, para la reducción del fracaso educativo y para la mejora de las condiciones de vida y trabajo de nuestro pueblo. Es cierto que el fracaso educativo tiene causas más profundas que el atraso tecnológico, pero también lo es que la ampliación de posibilidades depende, entre otras cosas, de la informática. Además, dado que ésta a su vez ha estar en estrecha relación con la lucha contra el paro y la precarización de la vida, por eso mismo, la lucha contra el fracaso educativo va unida a la mejora de las condiciones de vida y trabajo. Desconocer o negar esta dialéctica es una característica identitaria del viejo orden educativo. La modernización tecnológica del actual sistema educativo exige de una presión considerable por parte de las fuerzas progresistas y en especial de la izquierda abertzale, lo que desborda los objetivos y posibilidades de este texto.
Por último, la reducción del fracaso educativo, un engarce más inmediato y ágil, permanente, entre el estudio y el trabajo, y, por último, una implicación directa de sindicatos, movimientos y colectivos e instituciones de base como ayuntamientos, esta efectiva interacción es básica para reducir el paro y la precariedad vital. Además, es imprescindible como fuerza movilizada que presione a la burguesía para la ampliación de los puestos de trabajo. Obviamente, nada de lo dicho se logra sin que el bloque democrático disponga de una fuerza movilizada superior a la fuerza del bloque reaccionario y estatalista, especialmente asentado en el orden educativo y en el mundo empresarial. Partiendo de esta relación favorable de fuerzas, hay que avanzar en diversas vías. Una de ellas es la de reelaborar toda la escala de prestigio oficial basado en la ideología burguesa, de modo que aumente la estima social de otras opciones educativas y de trabajo. Es decir, replantear democrática y críticamente los valores profesionales vigentes, demostrando que en un entorno de menor desigualdad social y mejor remuneración salarial, otras formas de vida y trabajo hoy devaluadas por el terrorismo simbólico-cultural burgués, son tan válidas y necesarias. Otra, unida a la anterior, es la de ampliar la gama de posibilidades de vida y trabajo, los tiempos de reciclaje, los años de descanso y sabáticos, multiplicando las ayudas sociales y las redes colectivas, reduciendo las horas de trabajo, multiplicando y remunerando los trabajos sociales y de asistencia, etc.
Partiendo de ambos criterios, se debe avanzar en una profunda remodelación del orden educativo buscando el avance en tres líneas precisas: estrechar los lazos entre el trabajo intelectual y el manual en la educación preescolar y primaria, de modo que se debilite en esas edades básicas la ideología reaccionaria de superioridad del ingeniero sobre el peón; estrechar los lazos entre la producción y la educación polivalente en los niveles posteriores de la enseñanza, facilitando un conocimiento libre de prejuicios de las posibilidades de trabajo, siempre en relación con los criterios arriba expuestos, y, por último, desarrollar como normal y necesaria la formación continua y ocupacional así como imponer una pronta interrelación de los estudios universitarios con las características de los puestos de trabajo que les correspondan. Se trata de avanzar en el estrechamiento de las relaciones entre el trabajo intelectual, el trabajo manual y la cotidianeidad, entre el estudio, el taller y la calle.
4-3).---------- TIEMPO Y COTIDIANEIDAD: DOS REQUISITOS.
Reiteradamente hemos hecho referencia al problema del tiempo, de la reducción del tiempo asalariado, en el momento de analizar las tres prioridades, euskara, tecnología y trabajo. También, aunque menos, nos hemos referido a la importancia de la cotidianeidad. Ambos problemas, sin embargo, son reducidos por el viejo orden educativo a simples instrumentos secundarios, supeditados al interés de obtener la mejor nota posible en el examen final, como requisito ineludible para obtener el máximo salario posible. Pero desde una pedagogía progresista, no se puede pensar otro modelo educativo sin transformar a la vez, simultáneamente, la vivencia temporal y la cotidianeidad misma. Aunque ya en las pedagogías alternativas diseñadas desde mediados del siglo XIX se defendía la urgencia de la reducción del tiempo asalariado y también de un cambio en la cotidianeidad, ésta segunda necesidad era menos importante. Se defendía muy coherentemente por la naturaleza misma del capitalismo del momento, la urgencia de superar la división mente/mano, escuela/fábrica o educación/producción, como se quiera, mediante entre otras cosas la reducción del tiempo de trabajo, pero en esa urgencia la cotidianeidad era importante pero secundaria.
Sin embargo, las transformaciones del capitalismo han hecho que adquiera un papel tan clave como el de la reducción del tiempo asalariado. Es decir, se ha pasado de la visión anteriormente correcta del acercamiento mutuo entre escuela y fábrica, a la visión actualmente más adecuada de acercamiento mutuo entre escuela, trabajo y vida cotidiana, de modo que el proceso educativo, la vida laboral y la vida propia, extralaboral, cotidiana, se interrelacionen más estrecha y enriquecedoramente. Esta necesidad también la defienden algunos reformistas burgueses, pero sin cuestionar la identidad de fondo del orden educativo; incluso, aparece demagógicamente en bastantes propagandistas neoliberales, pero con planteamientos totalmente reaccionarios. Por ejemplo, las tesis burguesas defendidas de mil modos diferentes en los debates sobre teletrabajo, teleeducación, autoformación permanente, Internet y multimedia integrados de uso doméstico, etc, también hablan de estrechar relaciones entre vida cotidiana, trabajo y educación. En realidad se trata de dos respuestas antagónicas, la revolucionaria y la capitalista, a un problema que ya apareció embrionariamente en el siglo XIX y que ahora adquiere plena vigencia.
4-4).---------- DESALIENACION: UNA EXIGENCIA.
La reducción del tiempo de trabajo asalariado y la más estrecha relación entre cotidianeidad, trabajo y estudio, ambos requisitos son empero insuficientes si no existe una práctica desalienadora. Peor aún, sin ésta, el capitalismo terminará engulléndose ambos requisitos y volviéndolos contra la emancipación humana. Una cotidianeidad sumisa, autoritaria, individualista e hiperconsumista; un trabajo sometido a las nuevas disciplinas laborales y una educación tecnofascista, las tres cosas pueden convivir perfectamente dentro de un sistema capitalista en el que el control social flexible interno a las metrópolis del norte, y el dominio económico-informático, político-militar y tecnocientífico del Sur y del Este por el Norte, aseguren tanto las sobreganancias de la explotación de sus recursos como la docilidad de las masas trabajadoras del Norte en medio del agravamiento de la crisis ecológica y económica del sistema.
El proyecto político-educativo actualmente vigente en el Estado español se inscribe dentro de esa tendencia objetiva, y muchas características fuertes del francés, también. Lo peor es que es la tendencia dominante en el capitalismo actual, y en la UE, en donde la socialdemocracia ha dado otro giro derechista de consecuencias nefastas. En esta situación contextual, que no coyuntural, ningún proyecto educativo alternativo tendrá efectividad si no asume como eje básico la concienciación desalienadora, el avance emancipador, la multiplicación exponencial y sinérgica de todas las facultades omnilaterales y pluridimensionales de nuestra especie, su fuerza creativa. Como nación oprimida que somos, la desalienación camina unida al proceso independentista. Nuestra praxis educativa ha de basarse en la relación directa que hay entre alienación y opresión nacional, y entre independencia nacional y desalienación colectiva.